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sábado, 10 de abril de 2010

Informacion

En sentido general, la información es un conjunto organizado de datos procesados, que constituyen un mensaje sobre un determinado ente o fenómeno. Los datos se perciben, se integran y generan la información necesaria para producir el conocimiento que es el que finalmente permite tomar decisiones para realizar las acciones cotidianas que aseguran la existencia.

Desde el punto de vista de la ciencia de la computación, la información es un conocimiento explícito extraído por seres vivos o sistemas expertos como resultado de interacción con el entorno o percepciones sensibles del mismo entorno. En principio la información, a diferencia de los datos o las percepciones sensibles, tienen estructura útil que modificará las sucesivas interacciones del ente que posee dicha información con su entorno.



Historia de la información:
La historia de la informacion está asociada a su producción, tratamiento y transmisión. Una cronología de esa historia detallada puede ser:

Siglos V a X - Alta Edad Media. El almacenamiento, acceso y uso limitado de la información se realiza en las bibliotecas de los monasterios de forma amanuense o manual.
Siglo XII. Los Incas (Perú) usan un sistema de cuerdas para el registro de información numérica llamada Quipu, usado principalmente para contar ganado.
Siglo XV - Edad Moderna. Con el nacimiento de la imprenta (Gutenberg), los libros comienzan a fabricarse en serie. Surgen los primeros periódicos.
Siglo XX. 1926. Se inicia la primer retransmisión de televisión que afectará al manejo y tratamiento de la información con gran impacto en los métodos de comunicación social durante todo el siglo.
Siglo XX. 1940. Jeremy Campbell, definió el término información desde una perspectiva científica, en el contexto de la era de la comunicación electrónica.
Siglo XX. 1943. El austro-húngaro Nikola Tesla inventa la radio, aunque inicialmente dicho invento se atribuye a Guglielmo Marconi y la patente no se reconoce a su autor hasta los años 1960 .
Siglo XX. 1947.En diciembre John Bardeen, Walter Houser Brattain y William Bradford Shockley, inventan el transistor. Serán galardonados por ello con el Premio Nobel de Física en 1956.Acaban de sentar sin saberlo la primera de las dos bases para una nueva revolución económica.[1]
Siglo XX. 1948. Claude E. Shannon, elabora las bases matemáticas de la Teoría de la Información.[2] Acaba de dar la segunda base de la revolución: la aplicación del Álgebra de Boole será el fundamento matemático para industrializar el procesamiento de la información. Nace así la Ciencia de la Computación o Ingeniería informática. La nueva revolución económica está preparada. La humanidad entra en la Era Digital usando el transistor y la numeración binaria para simbolizar la información.[3] [4]
Siglo XX. 1948. Norbert Wiener, elabora la idea de cibernética en su famosa obra * Cibernética o el control y comunicación en animales y máquinas (Cybernetics or Control and Communication in the Animal and the Machine) (1948) donde se encargó de "mantener el orden" en cualquier sistema natural o artificial de información.
Siglo XX. 1951-1953. James Watson y Francis Crick descubren los principios de los códigos de ADN, que forman un sistema de información a partir de la doble espiral de ADN y la forma en que trabajan los genes.
Siglo XX. 1969. Nace la embrionaria Internet cuando se estable la primera conexión de computadoras, conocida como ARPANET, entre tres universidades en California y una en Utah, Estados Unidos.[5]
Actualmente, ya en el siglo XXI, en un corto período de tiempo, el mundo desarrollado se ha propuesto lograr la globalización del acceso a los enormes volúmenes de información existentes en medios cada vez más complejos, con capacidades ascendentes de almacenamiento[6] y en soportes cada vez más reducidos. A pesar de ello todavía existen muchas fuentes de informacion en formato no digital o inaccesibles digitalmente por diversas causas.[7] En este marco la proliferación de redes de transmisión de datos e información, de bases de datos con acceso en línea, ubicadas en cualquier lugar, localizables mediante Internet, permiten el hallazgo de otras redes y centros de información de diferentes tipos en cualquier momento desde cualquier lugar. Es el resultado de datos gestionados a través de aplicaciones informáticas donde los datos son procesados y transformados en información que posteriormente es manejada como signo integrador y característico de progreso económico del siglo XXI.[8]



Usos de la información:
Se considera que la generación y/o obtención de información persigue estos objetivos:

Aumentar el conocimiento del usuario.
Proporcionar a quien toma decisiones la materia prima fundamental para el desarrollo de soluciones y la elección.
Proporcionar una serie de reglas de evaluación y reglas de decisión para fines de control.
En relación con el tercer punto, la información como vía para llegar al conocimiento, debe ser elaborada para hacerla utilizable o disponible (este proceso empírico se llama Documentación y tiene métodos y herramientas propios), pero también es imposible que la información por sí sola dote al individuo de más conocimiento, es él quien valora lo significativo de la información, la organiza y la convierte en conocimiento. El dato, por así llamarlo, es en sí un "prefijo" de la información, es decir, es un elemento previo necesario para poder obtener la información.


1↑ Manso Coronado, Francisco Javier (2003). Diccionario enciclopédico de estrategia empresarial. ISBN 8479785659. «"Nos hallamos inmersos en una revolución... la tecnología de silicio se invento en 1945,el transistor en 1947,el primero ordenador en 1948...".pag257»
2↑ Shannon, Claude E (1948) «A Mathematical Theory of Communication» Bell System Technical Journal. Vol. 27. n.º b-1598. ISSN , 379-423.
3↑ Leer, Anne (2001). La visión de los líderes en la era digital (2001). México : Prentice-Hall. ISBN 968-444-440-0.
4↑ Tubella i Casadevall, Immna (2005). «2.2.La economia de las TIC y la revolucion digital.», UOC (ed.). Sociedad del conocimiento.
5↑ «An Internet Pioneer Ponders the Next Revolution». An Internet Pioneer Ponders the Next Revolution. Consultado el 25 de noviembre de 2005.
6↑ «The size of the World Wide Web». Consultado el 21 de Febrero de 2010.
7↑ «El saber perdido en la era digital.Lucha por preservar la memoria colectiva en el ciberespacio». EL PAIS (22/2007). Consultado el 21 de Febrero de 2010.
8↑ Federacion de Cajas de Ahorros Vasco-Navarras- «La revolución digital: Nueva economía e Integración Social» EKONOMI GERIZAN. Vol. VOLUMEN. n.º 9.

Comunicacion

La comunicación Investiga el conjunto de principios, conceptos y regularidades que sirven de base al estudio de la comunicación como proceso natural. La comunicación constituye una de las formas en que las personas interactúan entre sí, estableciendo lazos; existen muchas formas de comunicación, gestual, a través de los signos, verbal, escrito, etc.

Ciencias de la comunicación:
La existencia de las denominadas ciencias de la comunicación presupone dar a la comunicación una entidad autónoma y un campo de investigación propio en el conjunto del saber. El problema que cabe plantearse es si la comunicación es una disciplina como tal, o si por el contrario es un ámbito concreto del conocimiento al que disciplinas ya consolidadas tratan de estudiar, como la psicología, la sociología, el análisis político, la antropología o la lingüística. Es decir, puede considerarse la comunicación como un campo de estudios transversal, en el que concurren diversas ciencias para explicar el fenómeno desde puntos de vista concretos.

Es posible así hablar de una pragmática de la comunicación, que tiene su objeto de estudio en el proceso de comunicación afectado de manera individual (personas), grupal (comunidades), social y cultural. Puede ser considerada una disciplina moderna, producto de la reflexión multidisciplinaria en torno a este fenómeno, su riqueza y su validez está dada por los diferentes puntos de vista que reúne en torno a la discusión de una situación particular.

Por otra parte, el desarrollo de estas ciencias ha ido de la mano con el desarrollo de las tecnologías y de los medios de transmisión de información.


Teoría de la información:
Un modelo simple de comunicación con un emisor que transmite un mensaje a un receptor.
Esta gráfica pertenece al modelo de comunicación desarrollado por Claude Elwood Shannon y Warren Weaver en 1949 y representa la fuente de la información, el codificador que envía el mensaje a través del medio de comunicación o canal de comunicación, el cual podría ser interrumpido o distorsionado por el ruido (representado en el rayo que cae) y que llega a un decodificador y de este al receptor el cual podría emitir a su vez una respuesta.
Otro esquema simple del proceso de comunicación o transmisión de la información.En muchos casos la teoría de la comunicación suele confundirse con la teoría de la información, la cual corresponde a la teoría matemática de Claude E. Shannon que estudia la información (canales, comprensión de datos, criptografía y todo lo que se le relaciona) como magnitud física. Ésta emplea una unidad de medida de la información a la que denomina el "BIT", es decir, la menor unidad que puede aprenderse. Esta unidad de medida de la información se sustenta en la alternativa sí o no en cada determinación que pueda dar elementos para el conocimiento de los objetos. Así, por ejemplo, la sexualidad de un sujeto puede darse por un BIT, simplemente, macho o hembra. Para fijar la posición de una pieza de ajedrez sobre un tablero de 64 casillas se necesitarán al menos 6 BITS o 6 preguntas binarias.

Si bien la teoría de la información es útil a la teoría de la comunicación como aportante matemático y a la comprensión lógica de los procesos, dicha teoría no corresponde en concreto a la preocupación de la teoría de la comunicación, la cual analiza la vinculación de los procesos comunicativos individuales a la problemática social, así como la relación universal existente en torno a la comunicación mediática y el poder político y se apoya en el uso de la semiología, que es el estudio de los signos, en la realidad social y se nutre de la lingüística y otras ciencias.


Puntos de vista de la teoría de la comunicación:
Los siguientes son algunos puntos de vista sobre la comunicación y de la teoría de la comunicación:

Mecanicista: Este punto de vista entiende la comunicación como un perfecto transmisor de un mensaje desde un emisor hasta un receptor tal como se ve en el diagrama anterior.
Psicológico: Considera a la comunicación como el acto de enviar un mensaje a un perceptor (llamado así porque considera al receptor como sujeto de la comunicación) y en el cual las sensaciones y las ideas de ambas partes influyen considerablemente en el contenido del mensaje.
Construccionismo social: Este punto de vista, también llamado "interaccionismo simbólico", considera a la comunicación como el producto de significados creativos e interrelaciones compartidas.
Sistemática: Considera a la comunicación como un mensaje que pasa por un largo y complejo proceso de transformaciones e interpretaciones desde que ocurre hasta que llega a los perceptores.
La revisión de una teoría en particular a este nivel dará un contexto sobre el tipo de comunicación tal como es visto dentro de los confines de dicha teoría. Las teorías pueden ser estudiadas y organizadas además de acuerdo a la ontología, la epistemología y la axiología que en general son impuestas por el teórico.

Ontología: Pone la pregunta sobre el qué, exactamente, el teorista examina. Se debe considerar la verdadera naturaleza de la realidad. La respuesta, por lo general, cae dentro del campo de uno de los tres fenómenos ontológicos dependiendo de la lente con la cual el teórico mire el problema: realista, nominalista o construccionismo.
La perspectiva realista mira el mundo de manera objetiva en la creencia de que hay un mundo por fuera de nuestras propias experiencias y cogniciones.
La perspectiva nominalista mira al mundo subjetivamente en la idea de que todo aquello al exterior de las cogniciones del sujeto son únicamente nombres y etiquetas.
La perspectiva construccionista monta la barrera entre lo objetivo y lo subjetivo declarando que la realidad es aquello que creamos juntos.
Epistemología: Pone la pregunta sobre el cómo los teóricos estudian el fenómeno escogido. En los estudios epistemológicos, el conocimiento objetivo es aquel que es el resultado de una mirada sistemática de las relaciones casuales del fenómeno. Este conocimiento es por lo general deducido por medio de métodos científicos. Los estudiosos por lo general piensan que la evidencia empírica recogida de manera objetiva está más cerca de reflejar la verdad en las investigaciones. Teorías de este corte son generalmente creadas para predecir fenómenos. Teorías subjetivas sostienen que el entendimiento está basado en conocimientos localizados, típicamente establecidos a través de la utilización de métodos interpretativos tales como la etnografía y la entrevista. Las teorías subjetivas se desarrollan por lo general para explicar o entender fenómenos del mundo social.

Manual de comunicación: guía para gestionar el conocimiento, la información y las relaciones humanas en las empresas y organizaciones.

Palabras en Juego


Enfoques multiculturales sobre las sociedades de la información


Libro colectivo de unos treinta autores de la sociedad civil, procedentes de cuatro continentes, propone un análisis de las nociones más importantes de la “sociedad de la información”.


Las técnicas nunca son neutras, traen consigo consecuencias sociales, económicas y culturales; y así sucede con las tecnologías de la información y de la comunicación (TIC). Las palabras utilizadas en las negociaciones internacionales o en las legislaciones no miden estas consecuencias y transmiten percepciones que pocas veces se han tratado en debates democráticos necesarios antes de tomar decisiones políticas.


Este libro propone enfoques críticos derivados de diferentes culturas y sensibilidades sobre los conceptos de la era de la información, ofreciendo visiones alternativas. Enteramente plurilingüe, será tanto una referencia para lectores con ansias de descifrar estos desafíos mayores como una invitación al debate.

Contenido
Hacia sociedades de saberes compartidos - Alain Ambrosi / Valérie Peugeot / Daniel Pimienta
Palabras en juego: historia de un proyecto - Alain Ambrosi / Valérie Peugeot / Daniel Pimienta
Sociedad de la información y Sociedad del conocimiento - Sally Burch
Gobernanza en red y gobernanza electrónica - Partha Pratim Sarker
La Gobernanza de Internet - Carlos Afonso
Diversidad cultural - Alain Kiyindou
Infraestructura y acceso universal - Raphaël Ntambue
La Brecha digital - Kemly Camacho
Acceso público a Internet - Subbiah Arunachalam
Mujeres - Mavic Cabrera-Balleza
Accesibilidad - Catherine Roy
Inteligencia cooperativa - Felix Stalder
Expresión ciudadana - Michel Briand
La innovación por el uso - Dominique Cardon
Comunidades virtuales - Luis Ángel Fernández Hermana
Bibliotecas digitales - Hervé Le Crosnier
Gestión de saberes - Pascal Renaud
Educación - Rosa María Torres
Derechos humanos - Rikke Frank Jørgensen
Delito informático - Stephanie Perrin
Derechos de la comunicación - Sean O’ Siochru / Alan Alegre
Medios de comunicación - Marc Raboy / Marcelo Solervicens
Piratería - Sasha Costanza-Chock / Christine Schweidler
Software libre - Marcelo d’Elia Branco
Los derechos de propiedad intelectua - Mouhamadou Moustapha Lo
Economía de la información - Roberto Verzola
Los desafíos del multilingüismo - Adriana Lau


Este texto es un extracto del libro Palabras en Juego: Enfoques Multiculturales sobre las Sociedades de la Información. Este libro, coordinado por Alain Ambrosi, Valérie Peugeot y Daniel Pimienta, fue publicado el 5 de noviembre de 2005 por C & F Éditions.

El conocimiento debe ser ofrecido en libre acceso... No obstante, los autores y editores necesitan un ingreso para continuar con su trabajo.
Donde comprar el libro: http://cfeditions.com/public/

Política bibliotecaria. Convergencia de la politica cultural y la política de información

ANA TERESA GARCÍA MARTÍNEZ
Universidad de Extremadura


Se define la política bibliotecaria en el contexto de la sociedad de la información, para lo cual se
analizan los dos ámbitos de la política pública que influyen en la conformación de la política bibliotecaria
condicionando la aplicación de la misma, a saber, la política cultural y la política de información,
donde el referente de la primera se encuentra en el servicio de lectura pública, y el fundamento
de la segunda lo asiste la necesidad de información generalizada del actual modelo de sociedad.


1. INTRODUCCIÓN
La política bibliotecaria resulta de un punto de convergencia entre la política
cultural y la de información, por lo que la actuación de los poderes públicos, radicada
en la política pública, debe analizarse desde esta doble perspectiva. La política
bibliotecaria se concreta, a la vez que proviene de, en una serie de derechos que el
ciudadano tiene reconocidos en los marcos jurídicos que regulan las sociedades
humanas; por lo que respecta a la política de información su origen, aunque también
reconocido como derecho, se circunscribe a un ámbito coyuntural de la mano
de la evolución social, es decir el surgimiento de la necesidad de diferentes tipos de
información en un momento histórico determinado y conforme a las exigencias
económicas, sociales y profesionales de la época.
Así pues, entraríamos en el ámbito de la universalización de la información, y
por ende de la biblioteca como medio de transmisión de la misma, y de los sistemas
bibliotecarios como coadyuvadores al fin último de acceso a la información.
La aparentemente escisión entre cultura e información tiene una uniformidad latente
que es precisamente en el terreno de la política bibliotecaria donde se hace patente,
por lo que si seguimos a Campillo1 distinguimos dos ámbitos en la política pública, el
decisorio y el ejecutivo, en base a ellos podemos atribuir la distinción que entre política
de información y cultural se hace en la imbricación de las mismas en la política bibliotecaria.
Mientras que en el ámbito decisorio tienen lugar tanto la política de información
como la cultural, sin embargo es en el ámbito ejecutorio donde por regla general se
inscribe la política cultural, el sector servicio de biblioteca pública en lo que afecta al
objeto de nuestro estudio, al establecer la estructura administrativa que llevará a cabo las
decisiones que sobre la información se tomaron en el ámbito decisorio.
No obstante esta distinción donde más acentuadamente se ha manifestado ha sido
en la tipología de la información suceptible de ser englobada en el sector
biblioteconómico cuya regulación se encuadraría en una u otra política; básicamente
nos referimos a la información científico-técnica y a la información general, la primera
se adhiere a la política de información generando estructuras administrativas de
orden científico, como es el Ministerio de Ciencia y Tecnología en España, y la segunda
es aquella que necesita cualquier ciudadano con una finalidad formativa, informativa
o recreativa y que históricamente se ha identificado con el fomento de la lectura
pública, circunscribiéndose a la política cultural, instituyendo así estructuras administrativas
de orden cultural, como el Ministerio de Cultura en el caso de España.
No obstante al ir consolidándose el nuevo modelo de sociedad actual, donde la
información adquiere un papel relevante impregnando todos los sectores sociales y
económicos, no puede haber una regulación estanco de este sector sino que impera
la interdisciplinariedad del mismo, por lo que su regulación gubernamental debe ser
integral, tendencia que se manifiesta en España con el plan INFO XXI para el desarrollo
de la sociedad de la información.

2. POLÍTICA CULTURAL
Aunque no exista consenso sobre el origen de la política cultural se puede acudir
a la idea generalizada que lo ubica en el siglo XX, a partir de la Segunda Guerra
Mundial, cuando la cultura se convierte en asunto político debido fundamentalmente
a la implantación del modelo del Estado de Bienestar Social.
La política cultural evoluciona en función de los condicionantes sociales, así en la
década de los 70 se produce un cambio sustentado en el principio de democracia
cultural que se extiende a partir de la conferencia regional europea sobre políticas
culturales organizada por la UNESCO en Helsinki en 1972.
Este ciclo de evolución de la política cultural se desarrolla hasta llegar a la consideración
de la cultura como factor de desarrollo económico y social de los países, hasta
el punto de considerar que no hay desarrollo socioeconómico sin desarrollo cultural,
destacando Harvey además la importancia de la culturalización del desarrollo3.
Esta es la referencia para establecer la distinción entre los conceptos de democratización
de la cultura y democracia cultural presentes en la literatura sobre política
cultural.

2.1. Concepto de política cultural
Definir el campo de política cultural es difícil debido a las innumerables concepciones
de cultura, según se manifestó en la Conferencia Intergubernamental de
Venecia de 1970, en la que se destacó que el poseer una cultura común es el rasgo
que condiciona la existencia de una nación y que cualquier intento de desarrollo de
un país debe ser cultural, además de económico y social, si se busca armónicamente
la relación individuo-sociedad-Estado.
La idea del hombre como protagonista del progreso social conduce al reconocimiento
jurídico del derecho a la cultura, como derecho humano a tener acceso y
participar en la vida cultural de la comunidad. Este derecho a la cultura es el elemento
fundamental de la política cultural moderna.
La política cultural se concibe como un sistema global, nacional, regional e internacional,
de posibilidades administrativas, institucionales, políticas, jurídicas y financieras,
que se proyectan: a) dentro del entorno de desarrollo cultural económico y
social como objetivos armónicos de una política nacional de desarrollo y progreso,
b) en el contexto del bienestar social, c) en el marco de la cooperación cultural
internacional4.

2.2. Definición de política cultural
De acuerdo con las definiciones que de política cultural ofrecen distintos autores
e instituciones5 podemos sintetizar las características que la conforman en: a) la
intervención de organismos públicos, b) la finalidad social que denota, y c) el concepto
de colectividad frente al de individualidad que manifiesta.
Siguiendo la línea de la UNESCO, también secundada por Harvey, se opta por
la siguiente propuesta de definición de política cultural “el conjunto de principios,
prácticas y presupuestos que sirven de base para la intervención de los poderes
públicos en la actividad cultural radicada en su jurisdicción territorial con el objeto de
satisfacer las necesidades sociales de la población en cualquiera de los sectores culturales”
Para llevar a cabo esta intervención en la actividad cultural es necesario establecer
la estructura de la administración cultural, por lo que ésta se suele definir desde
las funciones asignadas a los poderes públicos para el cumplimiento de la política
cultural, a saber:
a) Protección del patrimonio, b) apoyo a la creación, c) la difusión cultural, d)
formación cultural y e) cooperación internacional.
Desde la consideración de las bibliotecas como medios tradicionales de acción
cultural, la función de difusión cultural será la que condicione la estructura administrativa,
delimitada por el sector bibliotecario de ámbito jurisdiccional nacional.
No puede hablarse de una política cultural que se adapte a todos los países; cada
Estado determina su propia política cultural de acuerdo con los valores culturales y
las condiciones sociopolíticas nacionales. Aunque sí se puede hablar del espíritu
general que oriente la política cultural, al regirse por los principios establecidos en
las Declaraciones6 de los organismos internacionales preocupados por los asuntos
culturales.

2.3. Modelos de política cultural
No obstante existen de forma genérica dos modelos de política cultural, a) el
modelo patrimonial, fundado en la idea de transmisión cultural del patrimonio comunitario;
b) el modelo de democracia cultural, que se justifica en las aspiraciones,
necesidades y comportamientos culturales de la población, se basa en el aprendizaje
cultural permanente, afirmando el valor de la participación del individuo.
En base al segundo modelo fundamentalmente se pueden identificar unos objetivos
generales que persigue toda política cultural y que se centran en los siguientes
aspectos:

• El desarrollo sociocultural de la población del país
• La conservación de la democracia cultural
• La vigencia del principio de libertad de creación
• La consolidación de la identidad cultural nacional

Este modelo de democracia cultural es el que propicia la sociedad de la información,
cuyo motor de desarrollo se inspira en el principio de aprendizaje en el marco
del sistema de comunicación social, principio vinculado con el de libertad de elección
defendido por Ortega y Gasset como inherente al individuo para el desarrollo
de su vida a través de la libertad de elección que el individuo social tiene como
responsabilidad7.

2.4. Política cultural en España
El Estado de Cultura contemplado en la Constitución Española responde a dos
principios, el de libertad cultural (artículo 20 de la Constitución) y el de desarrollo de
la cultura (contemplado en los artículos 44, 46, 48 y 149), regulando la cultura
desde dos perspectivas distintas en un sentido global como sistema cultural con la
consideración de categoría básica de expresión de la vida humana que se une a la
trilogía política-social-económica (artículo 44.1); y en el ámbito de los distintos aspectos
concretos que inciden sobre la cultura (artículos 20 y 45) 8 .
La institucionalización de la política cultural se instaura con la creación del Ministerio
de Cultura9, organismo que asume las competencias en materia de bibliotecas,
generándose un organigrama específico que gobernará el sector bibliotecario en
España desde su creación.
La Constitución de 1978, modelo de constitucionalismo cultural, establece las
bases de una organización político-administrativa de los asuntos culturales fundada
en la distribución de competencias en materia de cultura entre el Estado y las Comunidades
Autónomas, y determinando un campo concurrente. La consiguiente descentralización
de competencias, servicios y recursos, repercutió en las ulteriores
reestructuraciones del Ministerio de Cultura conforme se aprobaban los Estatutos
de Autonomía.
En este marco jurídico-constitucional a la Administración central le corresponde
intervenir en toda la nación en lo relativo a la ordenación legislativa y los servicios
culturales del Estado, a la ordenación intercomunitaria, y a la cooperación internacional.

3. POLÍTICA DE INFORMACIÓN
El concepto de política bibliotecaria está inmerso en el concepto general de
política o políticas de información y documentación10.

3.1. Concepto de política de información
La política pública se ha definido como “un conjunto de decisiones
interrelacionadas tomadas por un actor, o grupo de ellos, relativas a la selección de
objetivos y los medios de conseguirlos en una situación específica donde la consecución
de estas decisiones radicaría en el poder de esos actores”11.
En el ámbito estadounidense argumenta Mason que la política de información es
“un conjunto de políticas y leyes interrelacionadas relativas a la creación, producción,
colección, gestión, distribución y recuperación de información. Su importancia
radica en que afectan profundamente la manera que el individuo social hace
elecciones políticas, económicas y sociales”12.
López Yepes define la política de información y documentación como el “conjunto
de medidas o decisiones que ejercen los poderes públicos en sus diferentes
niveles –internacional, nacional, autonómico y local- al objeto de ordenar y hacer
eficaces, sobre las bases de la coordinación y la cooperación, las instituciones
documentarias”13.
Guinchat y Menou manifiestan que “se trata de actuar de modo que las necesidades
de información del país sean atendidas del mejor modo posible, utilizando los
medios disponibles de la forma más económica y eficaz. Se precisa un esfuerzo
colectivo para la ejecución de las alternativas escogidas y la coordinación de las
actividades, la concertación de tal esfuerzo le corresponderá al Estado”14.
Para Marta Dosa la política de información es un “plan para el desarrollo de
servicios y recursos de información y de su utilización más eficaz”15.
Montviloff parte de la idea de “política como serie de principios y estrategias que
orientan un curso de acción para alcanzar un objetivo determinado” para delimitar
la política de información como “aquella que proporciona orientación para la concepción
de una estrategia y de programas destinados al desarrollo y uso de recursos,
servicios y sistemas de información”16; y define específicamente la política nacional
de información como “conjunto complejo de legislaciones, leyes, reglamentos y
acuerdos que, tomados en conjunto, organizan un plan de acción para el desarrollo
y proceso del sistema de información nacional cuyos componentes pueden ser bibliotecas,
servicios de información especializados, bases de datos, archivos, etc.”17
Atherton define la política como una “formulación o declaración general de
intención que ayuda a traducir los objetivos de los programas en realizaciones, suministrando
pautas para la toma de decisiones y su ejecución”18.
Páez Urdaneta considera dos posiciones cardinales “una que concibe la política
como el emprendimiento de un curso de acción, y otra que la concibe como la
legitimación o institucionalización de un curso de acción emprendido”19.
A pesar de la aparente disparidad que el análisis que Rowlands20 realiza de los
distintos enfoques de política de información, manifestando la carencia del marco
conceptual y metodológico unificado y crítico que respalde el análisis de la política
de información, nos ayuda a constatar que en la categorización de estas políticas se
encuentra la política bibliotecaria.
Conforme a la matriz de Moore21, la política de información objeto de nuestro
estudio se centraría en la categoría perteneciente a la de las necesidades de la sociedad
en el eje clasificatorio del ámbito de intervención; a pesar de no reconocer el
argumento que sustenta la expresión de política nacional de información, ya que
postula una mayor flexibilidad del enfoque debido a la complejidad de las cuestiones
subyacentes de la influencia tecnológica, el modelo posibilita la identificación de
áreas apropiadas para la formulación de la política.

3.2. Definición de política de información
Se contempla la política de información como marco de desarrollo de la política
bibliotecaria radicada en la política pública en el ámbito jurisdiccional, y que parte de
las siguientes premisas:
- La formulación del concepto de política de información basado en el reconocimiento
de las necesidades de información que tienen los miembros del cuerpo
social22, lo que da lugar a los objetivos básicos que persiguen las políticas
nacionales de información y documentación23 , y
- Los valores que inspiran el modelo de desarrollo de la sociedad plasmado en
el marco jurídico que la regula, y los principios que inspiran el modelo de
desarrollo del sistema bibliotecario y de información.
En este sentido observamos como Ros y Yepes propugnan a Otlet y Ranganathan
como los precursores en establecer las bases para una política de información, el
primero en lo referente a la planificación de sistemas nacionales de información y
documentación como factor intrínseco al concepto de Documentación, y el segundo como propiciador del marco conceptual para las políticas bibliotecarias y de
información a través del enunciado de sus cinco leyes24.
Por tanto, la política bibliotecaria se engloba en la noción de política de información
entendida ésta como conjunto de decisiones que adoptan los poderes públicos
inspiradas en un esquema de valores o principios, con la finalidad de satisfacer
la necesidad de información de la población, para lo que configuran un plan de
actuación en el que se organizan los recursos humanos, materiales, jurídicos,
institucionales y financieros para la consecución eficiente de los objetivos.

4. POLÍTICA BIBLIOTECARIA

4.1. Política Bibliotecaria en la Sociedad de la Información
Cuando la política de información y la política cultural confluyen en el entorno
de la comunicación social es cuando resultan útiles al sistema bibliotecario para
encauzar sus fundamentos al objetivo último de acceso a la cultura en general y la
información en particular.
El nuevo orden mundial enfocado al desarrollo de la comunidad universal preconiza
la internacionalización de la política que se manifiesta en ese concepto de
globalización en el que el papel de los sistemas bibliotecarios cada vez se revela más
importante en la contribución a la consecución de la sociedad de la información en
el modelo de estado cultural democrático.
Doistua propugna que estamos en una fase crítica de evolución de la sociedad,
desde el modelo de estado democrático y de derecho hacía un modelo de sociedad
en red definido por las nuevas acepciones de espacio y de tiempo, donde el espacio
se erige como configurador de sistemas territoriales y el tiempo se presume radicado
en la inmediatez; el primero evoluciona desde lo natural, el espacio de los lugares,
a lo virtual consolidándose en el espacio de los flujos presente en el fenómeno
de la virtualización; el segundo evoluciona de lo universal a lo inmediato pasando
por lo social y lo personal. Este nuevo paradigma de la tecnología de la información
base del modelo de sociedad se caracteriza por la información como materia prima,
la interconexión de los sistemas, la flexibilidad en la organización, y la convergencia;
sociedad en la que la administración pública pierde el liderazgo en pro de un
intervencionismo más relacional25.
Enfoque éste al que se puede asimilar el modelo de superestructura de información
de Stubbs26, centrado en el individuo en relación a la accesibilidad de la información
en red respaldada por los centros de inteligencia (gestión del conocimiento);
propugna que la revolución tecnológica afectará al enfoque de la biblioteca pública
en cuanto que ésta tendrá que atender al usuario individual y no a grupos de usuarios,
dando acceso a la información más que a las fuentes de información.
López Yepes también contempla esta evolución al analizar el cambio social en
torno a los sistemas de información donde convergen los dos elementos que propician
el cambio, la información y la tecnología de la comunicación, dando lugar al
actual modelo de la sociedad de la información27.
Esta línea conceptual también es seguida por Borgman que propugna una coevolución
de la tecnología de la información, el comportamiento humano y las
organizaciones en un escenario que presenta el acceso a la información en un mundo
en red en el que subyace la conformación de la infraestructura global de información,
radicada en la integración, interacción e interdependencia de las tareas y actividades
relacionadas con la información28.
La concepción de NII (National Information Infraestructure) de origen norteamericano
como nueva concepción de política de información basada en la tecnología
de la información y comunicación es la impulsora del desarrollo de la sociedad de la
información, tecnología que se erige en motor de cambio social en la consideración
de la información como recurso económico y cultural29, esta aproximación respaldada
internacionalmente origina la idea de GII (Global Information Infraestructure)
como visión común de una sociedad global de información asentada sobre cuatro
ejes (la cooperación, el ciudadano, el sistema jurídico legal internacional y las aplicaciones
interactivas), como demuestran las líneas de actuación en materia de información
del G7 (actual G8)30.
En el ámbito europeo se le concede un papel importante a la biblioteca pública
en el contexto de la infraestructura nacional de información en cuanto que se orien-
ta a la educación de los ciudadanos incitándolos a tomar parte en el proceso constante
de mantenimiento del entorno cultural y social, desde el nivel local,
instituyéndose en medio de acceso a la información como materia prima del conocimiento31.

4.2. Concepto y definición de política bibliotecaria
El reconocimiento universal del derecho a la cultura y la información recogido en
los artículos 27 y 19 respectivamente de la Declaración Universal de los Derechos
Humanos de 1948, legitiman la demanda social de información y cultura generando
la consiguiente obligación del Estado a garantizar estos derechos humanos.
El equilibrio entre el derecho de los ciudadanos a la información y la cultura y
la obligación que tiene el Estado a satisfacerlos es el escenario donde radica la
política pública; en la búsqueda de ese equilibrio derecho/obligación se van a contemplar
todas las medidas de los poderes públicos, enmarcadas y respaldadas por la
legislación vigente en materia de información y de bibliotecas.
Al entender la política bibliotecaria como objetivo del Estado éste tiene el deber
de disponer de los medios y condiciones para que el derecho a la cultura y la información
pueda ejercerse libremente, proporcionando el acceso a la misma mediante
el establecimiento de sistemas bibliotecarios como coadyuvadores a garantizar el
derecho de acceso a la cultura y la información.
Por tanto, y basándonos en la definición que de política cultural y de política de
información se aportan en los apartados anteriores, podemos definir la política
bibliotecaria como “el conjunto de decisiones que adoptan los poderes públicos,
inspiradas en los principios biblioteconómicos32, para conseguir el equilibrio entre el
derecho del ciudadano a la información y la obligación del Estado a satisfacer la
necesidad de información de la población, configurando un plan de actuación en el
que se organizan los recursos humanos, materiales, jurídicos, institucionales y financieros
para el establecimiento de un sistema bibliotecario que proporcione el acceso
u uso de la información a la población en los distintos niveles territoriales jurídicoadministrativos”.


1. CAMPILLO GARRIGÓS, Rosa. La gestión y el gestor del patrimonio cultural. Murcia: Editorial
KR, 1998
2. VAQUER CABALLERÍA lo sitúa en la Edad Media con el reconocimiento de la figura del mecenazgo
real, mientras que FERNÁNDEZ PRADO lo sitúa en el S.XVII – XVIII con el surgimiento de las
instituciones del Estado dirigidas a la protección de la Cultura.
3. HARVEY, Edwin R. Políticas culturales en Iberoamérica y el mundo. Aspectos institucionales.
Madrid: Tecnos, 1990.
4. HARVEY, Edwin R. Ibid, p. 123.5. En el contexto de la Conferencia General de la UNESCO para el estudio de la política cultural, se
entiende por política cultural el conjunto de principios operacionales, de prácticas y de procedimientos
administrativos y presupuestarios, que suministran una base para la acción cultural del Estado.
[Los derechos culturales como derechos humanos. Madrid: Ministerio de Cultura, Secretaría General
Técnica, 1979].
HARVEY: Conjunto de principios operativos, de prácticas sociales, conscientes o deliberadas, de
procedimientos de gestión administrativa o presupuestaria, de intervención o de no intervención,
que deben servir de base a la acción del Estado tendente a la satisfacción de ciertas necesidades
culturales de la comunidad mediante el empleo óptimo de todos los recursos materiales y humanos
de los que dispone una sociedad determinada en un momento considerado. [Políticas culturales...,
p.125].
Emiliano FERNÁNDEZ PRADO: conjunto estructurado de intervenciones conscientes de uno o varios
organismos públicos en la vida cultural. Entendiendo por vida cultural las manifestaciones sociales
ligadas al ocio, al placer y al perfeccionamiento, de una forma compartida, diferente a individual
y privado. [La política cultural. Qué es y para qué sirve. Gijón: TREA, 1991].
SANZ GARCÍA Mª Teresa: una política cultural es una acción coordinada y orientada hacia objetivos
múltiples que permite el cumplimiento de funciones sociales estratégicas, tiene como horizonte la
expresividad y la creatividad de múltiples personas y grupos y es un importante instrumento de
crecimiento social y político. [“La cultura en cifras”. En Cultura y desarrollo. Madrid: Ministerio de
Cultura, 1995, p. 33].
MÁRQUEZ CRUZ, Guillermo: Las políticas culturales son un conjunto de acciones desarrolladas por
los poderes públicos en su marco de competencias y según unos fines, para la protección, fomento,
desarrollo y transmisión de la cultura. [“Las políticas culturales en el Estado de las Autonomías: el
establecimiento del sistema bibliotecario de Andalucía”. Boletín de la Asociación Andaluza de Bibliotecarios,
abril-junio 1987, vol. 3, nº 7, p. 6-7].
6. Declaración de los derechos culturales como derechos humanos. Véase: Los derechos culturales
como derechos humanos. Madrid: Ministerio de Cultura, Secretaría General Técnica, 1979.
Declaración de los principios de Cooperación Internacional. Véase: Los derechos culturales como
derechos humanos. Madrid: Ministerio de Cultura, Secretaría General Técnica, 1979.
7. ORTEGA Y GASSET, José. Misión del bibliotecario. Málaga: Asociación Andaluza de Bibliotecarios, 1994.
8. SERRÁN PAGÁN, Francisco. Cultura española y autonomías. Madrid: Ministerio de Cultura, 1980, p. 73.
9. Real Decreto 1558/1977, de 4 de julio, de Presidencia del Gobierno, por el que se reestructura la
Administración Central del Estado.
Real Decreto 2258/1977, de 28 de agosto, establece la estructura orgánica y funciones del Ministerio
de Cultura.
10. ROS GARCÍA, Juan. “Fundamentos de política bibliotecaria”. En ORERA ORERA, Luisa (ed.)
Manual de Biblioteconomía. Madrid: Síntesis, 1996, p. 423.
11. BURGER, Robert H. Information policy: a framework for evaluation and policy research.
Norwood.: Ablex Corporation, 1993
12. En BURGER, Robert H. Ibid, 1993
13. LÓPEZ YEPES, José. “Cambio social y política de Información y Documentación en España”.
Documentación de las Ciencias de la Información, 1995, nº 18, p. 278.
14. GUINCHAT, Claire y MENOU, Michel. Introducción general a las ciencias y técnicas de la Información
y Documentación. Madrid: CINDOC, 1992, p. 484.
15. DOSA, Marta. “A future perspective on Information Policy Research Needs”. 45º Congreso y Conferencia
de la FID. La Habana, septiembre de 1990, p. 2
16. MONTVILOFF, Victor. Políticas nacionales de información. Paris: UNESCO, 1990, p.6-7.
17. MONTVILOFF, Victor. “Política nacional de información”. IFLA pre-session seminar 1995.
18. ATHERTON, Pauline. Manual para los sistemas y servicios de información. París: UNESCO, 1978.
19. PÁEZ URDANETA. Iraset. Información para el progreso de América Latina. Caracas: Universidad
Simón Bolivar y Congreso de la República, 1990. p. 132. Citado por Ros y Yepes.
20. ROWLANDS, Ian. “Understanding information policy”. Journal of Information Science, 1996,
vol.22, nº 1, p.16
21. En ROWLANDS, Ian. Ibid, p.16.
22. ROS GARCÍA, Juan. “Políticas de información y documentación”. En LÓPEZ YEPES, José (coord.)
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23. LÓPEZ YEPES, José. Cambio social..., p. 279.
24. ROS GARCÍA, Juan y LÓPEZ YEPES, José. Políticas de información y documentación. Madrid:
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27. LÓPEZ YEPES, José. Cambio social...
28. BORGMAN, Christine L. From Gutemberg to the global information infraestructure. Cambridge:
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29. MÉNDEZ RODRÍGUEZ, Eva. “Política del Tándem Clinton-Gore en materia de información: el
liderazgo de los Estados Unidos”. En CARIDAD, Mercedes (coord.). La sociedad de la información:
política, tecnología e industria de los contenidos. Madrid: Centro de Estudios Ramón Areces,
1999.
30. MÉNDEZ RODRIGUEZ, Eva. “Globalización de la información”. En CARIDAD, Mercedes (coord.)
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de Estudios Ramón Areces, 1999.
31. THORHAUGE, J. y otros. Las bibliotecas públicas y la sociedad de la información. Luxemburgo:
Oficina de Publicaciones Oficiales de las Comunidades Europeas, 1998.
32. Fundamentalmente aquellos reflejados en el Manifiesto IFLA/UNESCO en favor de las bibliotecas
públicas


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